Cursos online para vivir de las uñas. Sin salón. Sin máquina cara. Sin dejar lo que ya haces.

Tres formas de vivir de las uñas. Empieza por la que ya eres tú.

Para mujeres que quieren un ingreso propio pintando uñas. Sin dejar lo que ya hacen. Sin alquilar local. Sin pedir préstamos. Donde quiera que vivas.

No sé dónde estás tú.

Pero por aquí pasan tres mujeres cada día.

Una nunca ha pintado a nadie.

Otra ya le pinta a la hermana, a la prima, a la vecina.

Y otra lleva meses cobrando, pero no termina de cuadrarle.

Las tres caben aquí.

Solo que cada una entra por una puerta distinta.

Mira cuál se te parece más. Y entra por ahí.

Si nunca has pintado a nadie. O solo a ti misma

Llevas semanas viendo vídeos de uñas antes de dormir.

Hay un kit en Amazon que no te atreves a abrir.

O ni siquiera lo has pedido todavía.

Sabes que esto se te daría.

Pero no sabes por dónde empezar. Ni si invertir cincuenta dólares en un curso tiene sentido cuando ni siquiera sabes si vas a aguantar la primera semana.

Por aquí empiezas.

Acrílico, gel, semipermanente desde cero.

Cómo aplicar para que aguante.

Y cómo cobrarle a tu primera clienta sin quedar como la prima que regala el tiempo.

Si ya pintas. Pero la uña no aguanta como debería

Ya le pintaste a la hermana, a alguna amiga, a alguna vecina.

Te dicen que muy bien.

Pero la uña te dura una semana en lugar de tres.

Los diseños se te quedan cortos.

Y tu prima, que empezó después que tú, cobra el doble.

Por aquí se sube nivel.

Las técnicas (rusas, ucranianas, brasileñas) que hacen que la uña aguante tres semanas. Polygel, kapping, dipping. Esculpidas. Nail art a mano alzada.

Lo que separa a la que regala manicuras a la familia de la que tiene los sábados llenos a treinta dólares la sesión.

Si ya cobras. Pero esto no es un negocio aún

Los sábados los tienes llenos.

Pero el lunes sigues sin saber cuánto ganaste el mes pasado.

Ni cuánto te costó cada clienta.

Ni a quién deberías cobrar más.

Ni cómo subir precio sin que la clienta del barrio te deje de llamar.

Por aquí se monta el negocio.

Cómo cobrar a domicilio sin local. Cómo gestionar la agenda. Cómo calcular precios para que cada sesión deje margen. Cómo dejar de cambiar horas por euros y empezar a vivir de las uñas de verdad.


Y si no tienes claro por dónde empiezas, no pasa nada.

La mayoría tampoco lo tiene la primera vez que llega aquí.

Empieza por la primera puerta.

Es la más barata.

Y es la única que aguanta cualquier nivel, porque desde ahí ya puedes saltar a las otras dos sin haberlo pintado todo.